El pasado domingo 25 de octubre de 2026, el Teatro Cariola se erigió como el bastión indiscutido del metal extremo en Santiago. Tras más de tres décadas de trayectoria y un presagio que resultaba interminable para la afición local, los estadounidenses Six Feet Under desembarcaron finalmente en territorio nacional. La cita, articulada por las firmas KDR Proud y Matrix Entertainment, no solo garantizaba un recorrido por las aristas más densas del groove y el death metal, sino que estructuró un cartel de primer orden secundado por la fuerza de la escena local: Ghostspells y los míticos Pentagram.

Ghostspells: Apertura densa y de cuidada atmósferaCon una puntualidad respetable que comenzó a agitar a los primeros atrevidos en llegar al recinto de calle San Diego, Ghostspells ,directamente desde Los Andes tomó la responsabilidad de abrir los fuegos.
Su propuesta, cargada de texturas oscuras y un sonido subterráneo que dialoga de cerca con las corrientes más góticas y post-metal, sirvió como un ritual de transición perfecto para calentar el ambiente. La banda demostró oficio sobre el escenario del Cariola, logrando captar la atención de un público que de a poco comenzaba a poblar la cancha, entregando una dosis sólida de identidad nacional con tintes lúgubres que preparó el terreno para la descarga subsiguiente.

Pentagram:
Maestría y peso histórico en casaSi de peso pesado del underground chileno se trata, la presencia de Pentagram elevó la temperatura de inmediato. Los pioneros del thrash/death nacional subieron a las tablas con esa autoridad inconfundible que otorgan los años de resistencia y culto subterráneo.Con un sonido afilado, compacto y demoledor, la agrupación repasó cortes que hicieron estallar las primeras cabezas y los círculos en la pista central.

Ver a Pentagram compartir cartel en una visita internacional de este calibre confirma el respeto transversal que ostentan; su presentación fue implacable, demostrando que la vieja escuela chilena sigue más vigente y afilada que nunca, dejando la valla altísima para el plato de fondo de la noche.

Six Feet Under:
El rugido histórico de Chris Barnes por fin en SantiagoPasadas las horas y con el recinto repleto de poleras negras, parches y una tensión palpable, llegó el momento histórico: Six Feet Under hacía su debut oficial en Chile. Con la excusa perfecta bajo el brazo ,la promoción global de su reciente placa de estudio de este 2026, Next to Die,, la maquinaria comandada por el icónico Chris Barnes se paró frente a un Teatro Cariola entregado por completo. A pesar de los debates generados históricamente en torno a los registros vocales de Barnes en su etapa actual, lo cierto es que sobre el escenario del Cariola se sintió el peso de la historia. Los guturales profundos, viscerales y característicos del ex-Cannibal Corpse resonaron con potencia en los cimientos del teatro, desatando la locura colectiva desde los primeros acordes.

El repertorio funcionó como un viaje equilibrado entre la furia cruda de su flamante material y los clásicos infaltables que los fanáticos del death metal clásico esperaron por décadas. Temas con groove pesado, ritmos machacantes y esa atmósfera pantanosa tan propia del sonido de la banda hicieron que la cancha se transformara en un mar de mosh pits constantes. La comunión entre la banda y los chilenos fue evidente; Barnes, visiblemente concentrado en la ejecución, supo retribuir la entrega de un público que no paró de corear y agitar durante todo

el set.Balance de una jornada para el recuerdoLa visita de Six Feet Under a Santiago quedará grabada como una de las deudas saldadas más importantes del circuito metalero de la temporada. Un evento redondo que supo combinar la nostalgia y la vigencia internacional con el músculo inagotable de la escena local a través de Ghostspells y Pentagram.
Una noche donde el death metal y los sonidos oscuros reinaron sin contrapeso en el corazón de la capital.
Reportaje Por: Mx
Fotografias por: @cristianporras.fotografo

