Una experiencia visual y sónica avasalladora, tal vez afinados un poco más bajo que en
sus discos, Coroner anoche dio cátedra de virtuosismo y precisión, una banda
estructurada y perfecta en la ejecución, sin errores y muy profesionales.
La sala Metrónomo se llenó en veinte minutos y a eso de las 09:30 inician los Suizos de
Zúrich, con una intro y luego un par de temas de su álbumes Coroner y Grin y luego
“Divine Step” del “Mental Vortex”, pasearon por toda su discografía, es vedad que hubiera
preferido más canciones del clásico “No More Color” en vez de su etapa más grove y
saltarina, pero aun así creo que estuvo increíble, tal vez la afinación que ocupa Vetterli
ahora hace que las figuras y riff se pierdan un poco y los temas no se sientan iguales a
como sonaban en los discos, pero eso creo el rayar un poco fino, en fin.
Ron Royce principalmente agradecía y hablaba en español y recordó que hace diez años
que no venían a Chile y que esperaban volver. El baterista Diego Rapacchietti, es una
verdadera bestia en los tarros, me sorprendió mucho lo preciso, pero además la fuerza
con la que interpreta los tambores, ya que se mandó un solo justo antes del tema
Metamorphosis, que a todos los presentes nos dejó atónitos.

En el encore, Coroner vuelve y como si nada tocan “Purple Haze” de Jimmy Hendrix,
tema que grabaron en su álbum Coroner de 1995, aquí Tommy Vetterli se luce como el
semidios que es en las seis cuerdas.
El público, a ratos, hacía circle pit con las partes más veloces, pero también mucho
saltarinismo, puesto que Coroner contribuye musicalmente a eso, pues, desde hace
bastantes años, dejaron un poco atrás su etapa de thrash técnico y pasaron a ser una
banda más modernosa.

La jornada fue breve pero precisa, había un poco de merchandising oficial de la banda
unos pins conmemorativos de cuarenta años, poleras y gorros, los precios un poco caros.
En un momento Ron Royce presenta a los músicos y también al equipo técnico que los
acompaña esto me pareció muy bien de su parte, pocas veces se reconoce a los que
trabajan tras bambalinas, de hecho, me parece curioso que Coroner integre un cuarto
integrante Daniel Stossel, que se encargaba de las sonoridades intros y sonidos
atmosféricos y efectos, usaba un notebook y tal vez un sintetizador y de aspecto era como
si hubiese venido de la oficina al escenario, lo encontré parecido a Robert Fripp de King
Crimson.

Al finalizar no hicieron la clásica foto con el público y bueno lanzaron las baquetas, pero
además se produjo la parte más loser de la vida, Cuando Tommy Vetterli lanzó su uñeta
con la que tocó, no fue atrapada directamente por alguien del público, sino que , esta cayó
en el sector de barricada donde se ubican los guardias y fotógrafos y en ese momento
todos mirábamos la uñeta en el suelo por varios minutos, hasta que un valiente trepó la
valla y la recogió, por su puesto tras forcejeos con el guardia. Finalmente, un roadie
repartió las hojas con los set list.
Muy bien Coroner precisos como un reloj suizo nos dejaron con ganas de más, se pasó
bien.

Reportaje Por: Nelson Muñoz
Fotografias Por: Cristian Maradiaga
IN THE STAGE:


