Hay bandas que se ven y bandas que se sienten. Travis, el cuarteto de Glasgow liderado por el siempre carismático Fran Healy, pertenece definitivamente al segundo grupo. En un mundo musical obsesionado con la pirotecnia y los sintetizadores estridentes, el regreso de Travis a los escenarios en este 2026 ha sido un recordatorio de que una buena melodía y una guitarra acústica siguen siendo las armas más poderosas para conmover a una multitud.
Hoy tuvimos un show minimalista en todo aspecto en el teatro Coliseo..destaca una madurez envidiable. La banda no solo se apoya en la nostalgia de sus hitos de finales de los 90; presentan su nuevo material, como el aclamado »L.A. Times», con una frescura que dialoga perfectamente con sus clásicos.

Un sonido impecable. La voz de Healy conserva ese tono aterciopelado y melancólico, mientras que la sección rítmica de Dougie Payne y Neil Primrose sostiene las canciones con una solidez de roca.
A momentos, el show dio una intimidad acústica, momentos donde la banda se agrupa en torno a un solo micrófono para interpretar joyas como «Flowers in the Window», reduciendo un recinto masivo a la calidez de un living familiar.

El himno generacional: La explosión que ocurre cuando los primeros acordes de «Why Does It Always Rain on Me?» resuenan. Es el momento donde el público olvida la compostura y se entrega al salto colectivo, un rito que se repite en cada rincón del mundo donde aterrizan.
Para el público chileno, Travis es una banda de la casa. Desde su legendario debut hasta sus pasos por el Movistar Arena o festivales como Lollapalooza, la relación es de una lealtad absoluta.

En resumen, «Al final del concierto, cuando las luces se encienden y la gente comienza a abandonar el recinto con una sonrisa involuntaria, queda claro: Travis no es una banda de moda, es una banda de vida. Su música no busca romper récords, busca arreglar corazones.»
Por: Solange Aracena
Fotografias Por: Gary Go para Fauna Producciones.

