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Reseñas

Pulp: más que un regreso, una reafirmación

Última actualización: 2026/06/09 at 3:56 PM
Darknoise
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Pocas bandas han construido una relación tan genuina con el público chileno como Pulp. A lo largo de los años, cada visita del grupo británico ha servido para reforzar un vínculo que parece trascender modas, generaciones e incluso los propios ciclos de la industria musical. No se trata únicamente del cariño que despiertan sus canciones, sino de una conexión que se ha desarrollado de manera orgánica entre una banda que nunca ha dejado de mirar hacia adelante y una audiencia que ha sabido acompañarla en ese recorrido.

Por eso la presentación realizada el 8 de junio en el Movistar Arena tenía un carácter especial. Bajo la consigna “Te Mereces Más”, una referencia directa a «More», su reciente trabajo de estudio, Pulp regresó a Santiago para ofrecer el concierto más extenso de su historia en el país, recorriendo 25 canciones a lo largo de más de dos horas y media en las que pasado, presente y futuro convivieron de manera ejemplar.

Lo que ocurrió durante la noche confirmó algo que probablemente muchos asistentes ya sospechaban: Pulp sigue siendo una de las bandas más fascinantes que pueden verse sobre un escenario en la actualidad. También confirmó otra idea quizás menos comentada. Considerando la calidad del espectáculo ofrecido, cuesta entender cómo el grupo continúa siendo, de cierta forma, una banda infravalorada dentro de las grandes conversaciones sobre el rock británico de las últimas décadas. Lo presentado en el Movistar Arena estuvo a la altura de cualquier espectáculo de primer nivel.

Desde la aparición de ‘Sorted for E’s & Wizz’ quedó claro que la banda no estaba interesada en limitarse a una celebración nostálgica. La inmediata explosión de ‘Disco 2000’ desató los primeros grandes coros de la noche, mientras ‘Spike Island’ y ‘Razzmatazz’ ayudaban a establecer el tono de una presentación que nunca se sintió como una simple sucesión de canciones. Existía una narrativa. Un recorrido cuidadosamente diseñado para que cada pieza encontrara su espacio dentro de una experiencia mayor.

‘Slow Jam’ permitió bajar momentáneamente las revoluciones antes de que ‘F.E.E.L.I.N.G.C.A.L.L.E.D.L.O.V.E.’ volviera a elevar la intensidad con una fuerza arrolladora. Más adelante, ‘Pink Glove’, ‘Underwear’ y ‘Farmers Market’ demostraron la profundidad de un catálogo capaz de mantener cautiva a una audiencia incluso cuando se aleja de sus éxitos más reconocibles.

Y quizás ahí apareció una de las grandes virtudes del concierto: no tuvo puntos bajos.

En una época donde muchos espectáculos parecen construidos alrededor de unos pocos momentos destinados a las redes sociales o a los grandes éxitos, Pulp apostó por algo mucho más difícil. Cada canción aportó una pieza distinta al relato de la noche. Incluso los pasajes más reposados lograron sostener la atención del recinto completo. No había espacio para distracciones. Siempre estaba ocurriendo algo interesante sobre el escenario.

Gran parte de esa capacidad de capturar la atención tiene relación directa con Jarvis Cocker. A sus 63 años, el vocalista continúa siendo uno de los frontman más magnéticos de la música popular. Durante toda la noche pareció moverse bajo sus propias reglas, transformando cada rincón del escenario en una extensión natural de su personalidad. Bastaba observarlo caminar, bailar, improvisar movimientos o interactuar con el público para comprender que se estaba frente a un artista que entiende perfectamente cómo convertir un concierto en un espectáculo total.

Pero reducir el éxito de la presentación únicamente a su figura sería injusto. Candida Doyle, Nick Banks, Mark Webber y el resto de los músicos construyeron una interpretación impecable, permitiendo que cada composición respirara y creciera más allá de sus versiones originales. Si algo quedó claro durante la presentación es que Pulp pertenece a ese reducido grupo de bandas cuyas canciones encuentran una dimensión todavía más rica cuando son interpretadas en vivo.

La monumental interpretación de ‘This Is Hardcore’ fue uno de los ejemplos más evidentes. Oscura, elegante y emocionalmente devastadora, la canción se transformó en uno de los momentos más impactantes de la noche. Más adelante, ‘Sunrise’ cerró el primer bloque del espectáculo en medio de una puesta en escena que alcanzó uno de sus puntos más altos.

Porque otro de los grandes aciertos del concierto fue su apartado visual. Sin recurrir a artificios excesivos ni a una producción desmedida, la banda construyó un universo visual coherente durante toda la presentación. La iluminación, las proyecciones y los cambios de ambiente funcionaron como una prolongación natural de la música. Todo parecía conectado. Todo tenía un propósito. El resultado fue una experiencia inmersiva que reforzaba constantemente lo que estaba ocurriendo sobre el escenario.

Tras una breve pausa, amenizada por ‘Salsa House’ y ‘Rapper’s Delight’, llegó uno de los momentos más particulares de la noche. Una votación en vivo permitió que el público escogiera parte del repertorio que vendría a continuación, reforzando una dinámica de interacción que se mantendría durante todo el espectáculo.

El regreso de la banda ofreció inmediatamente uno de los instantes más emotivos de la jornada. Antes de interpretar ‘Something Changed’, Jarvis tomó la palabra en español para compartir una historia sobre los orígenes de la canción y explicar que querían tocarla de una manera similar a como lo hacían en aquellos años. La interpretación, reducida a una formación más íntima, generó uno de los momentos de mayor conexión emocional entre la banda y el público.

Luego llegó el resultado de la votación. ‘Help the Aged’ se impuso sobre ‘Seconds’, provocando una celebración inmediata entre los asistentes. Entre bromas, comentarios y una constante complicidad con el público, Jarvis transformó la interpretación en uno de los momentos más cercanos de toda la presentación.

A partir de ahí, el concierto entró en una recta final sencillamente extraordinaria. ‘Begging for Change’, ‘O.U. (Gone, Gone)’, ‘Acrylic Afternoons’ y ‘Do You Remember the First Time?’ fueron elevando progresivamente la intensidad antes de desembocar en una secuencia de canciones que terminó por convertir al Movistar Arena en una celebración colectiva.

‘Mis-Shapes’ sonó como un manifiesto generacional. ‘Got to Have Love’ confirmó que el material de «More» convive con absoluta naturalidad junto a los clásicos de la banda. ‘Babies’ provocó una nueva explosión de entusiasmo y preparó el terreno para uno de los momentos más esperados de la noche.

Cuando comenzaron los primeros acordes de ‘Common People’, el Movistar Arena estalló.

Los coros retumbaron con una fuerza impresionante mientras miles de personas acompañaban cada palabra de una canción que, tres décadas después de su lanzamiento, sigue conservando intacta su capacidad de generar euforia. En medio de la interpretación, Jarvis presentó a los integrantes de la banda, permitiendo que cada músico recibiera una ovación más que merecida.

Parecía el cierre perfecto. Pero Pulp todavía guardaba algunas sorpresas.

Tras la magnífica interpretación de ‘A Sunset’, Jarvis consultó al público si aún quedaba energía para una más. Entonces llegó ‘Seconds’, la canción que había quedado fuera de la votación. El vocalista explicó que simplemente no quería irse sin tocarla, un gesto que fue recibido con entusiasmo por parte de los asistentes.

La despedida definitiva quedó reservada para un momento histórico. ‘Open Strings’ tuvo su estreno absoluto en vivo y fue dedicada a la memoria de Steve Mackey. La emoción que recorrió el recinto fue inmediata. Después de la celebración, los bailes, los coros y la euforia compartida, la banda optó por cerrar la noche desde la sensibilidad y la intimidad, generando un último instante de conexión entre músicos y público.

Cuando las luces finalmente se encendieron, quedó la sensación de haber presenciado algo más que un gran concierto. Pulp ofreció una experiencia completa, una de esas presentaciones capaces de absorber al espectador de principio a fin sin perder intensidad en ningún momento. Más de dos horas y media que parecieron pasar en un suspiro gracias a una combinación perfecta de canciones, interpretación, puesta en escena y conexión humana.

Si «More» llegó acompañado de la promesa implícita de que todavía había más por descubrir en el universo de Pulp, la noche del Movistar Arena se encargó de confirmarlo. Porque lejos de vivir de su legado, Jarvis Cocker y compañía continúan expandiéndolo. Y mientras sigan ofreciendo espectáculos de este nivel, seguirá resultando incomprensible que no se les reconozca entre las bandas más extraordinarias que ha dado el Reino Unido.

Reseña por: Matías Arteaga S.

Fotografias: @garygo

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Darknoise 9 de junio de 2026
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